En Confluencia Ciudadana, estamos muy satisfechos con el trabajo de oposición que venimos realizando en este mandato. No nos faltan motivos para estarlo, desde el reconocimiento por parte de la ciudadanía a nuestra impecable tarea, a la satisfacción de llevar a cabo una labor intachable en el examen de las actuaciones del gobierno de Vecinos por Torrelodones, bien documentada, fiable, respetuosa y justa.

Siempre nos ha llamado la atención lo escrupulosos que han sido los miembros de Vecinos por Torrelodones por evitar nombrar siquiera a nuestro grupo, en el convencimiento de que si no se habla de algo, no existe.

Pero esta vez, no se han podido reprimir, les ha desbocado la maldad, la envidia, los deseos de hacer daño gratuitamente, les ha salido lo mezquino, la mediocridad.

Como decía Arturo Pérez-Reverte, “los brillantes son destrozados para igualarlos con los mediocres”.

Porque el mediocre busca el poder en la medida que carece de talento y solo es capaz de desarrollar una notable capacidad para venderse a sí mismo. El mediocre tratará de escalar, de copar el poder, expandirse, esponjarse, endiosarse. Es arribista y verborreico, pero carece de clase y distinción.

Los estúpidos hacen tanto ruido, que tapan la voz de los buenos… o al menos lo intentan, porque jamás conseguirán callarnos.

Lo que ha publicado recientemente Vecinos por Torrelodones sobre Miguel Angel Mur y Ana Martín, de Confluencia Ciudadana, solo puede responder a una envidia malsana; porque no perdonan el éxito, porque, en su afán de destruir gratuitamente la imagen de dos personas honestas y trabajadoras, se olvidan de añadir que el señor Mur no cobraba sueldo de concejal, como hacen los concejales de Vecinos por Torrelodones, como tampoco comentan que su puesto como Director de Cultura lo ganó por oposición.

Tampoco hablan del riesgo que asume una persona como Ana Martín al iniciar una empresa sin más medios que su propio dinero, su talento, su voluntad y su capacidad de trabajo.

Sabemos que el mediocre no perdona el triunfo ajeno, y buscará la manera de destruirlo. Y sabemos que no lo van a conseguir. No vamos a tratar de justificar ni demostrar nada para desmontar todos los disparates volcados por ese grupo contra estas dos personas, con la perversa intención de crear dudas y sospechas: los datos están ahí para cualquiera que quiera informarse, pregunten donde quieran y sobre lo que deseen. No hay nada que ocultar, las cosas están claras y las conciencias tranquilas.

Quizá sean otras conciencias las que andan inquietas, quizá no les deje dormir la incertidumbre sobre su futuro laboral, quizá por eso no soporten que haya personas creativas, valientes y arriesgadas que saben forjar su propio futuro.

No hay nada más peligroso que un mediocre con poder.